23 enero 2007

Las razones de un encuentro

Hace casi cuatro décadas Noam Chomsky escribió que la universidad, en su relación con la sociedad, debería ser en cierto modo “subversiva”, pues el trabajo creativo siempre supone un desafío a la ortodoxia prevaleciente. Pero él mismo señalaba que no lo era en absoluto en las disciplinas que tienen como centro el estudio del ser humano y de la sociedad. En estos ámbitos, la universidad tiende a situarse en la corriente dominante y no cuestiona los valores establecidos ni amenaza los privilegios existentes.

Sin embargo, no puede negarse la existencia de dos cuestiones que constituyen un factor de esperanza:

1.- Grupos y/o personas en la universidad que no siguen la senda de la ortodoxia: procuran establecer alianzas con grupos externos a la universidad, recogen voces alejadas del poder, investigan sobre aspectos de la realidad oscurecidos por los intereses del mercado, se enfrentan a las desigualdades educativas, económicas o sociales, ... Son grupos cuyos miembros creen que su trabajo como investigadores o como docentes no consiste únicamente en acumular méritos investigadores para utilizarlos como meras señales de diferenciación en la competitividad que rige la vida universitaria. Su finalidad viene marcada por el compromiso y persigue la relevancia: incidir en la transformación de la sociedad y colaborar con aquellos sectores que luchan por ello.

2.- La segunda cuestión es que existen numerosas entidades o grupos que desarrollan una investigación seria y rigurosa que supera en calidad a muchas de las investigaciones que por revertirse con los ropajes de lo académico tienen una repercusión en el ámbito de la teoría y de las publicaciones que termina por tener consecuencias dañinas para la sociedad, por su falta de rigor científico.

De ahí que algunas personas hace tiempo que llevemos dando vueltas a la cabeza a una idea sencilla, pero que creemos conveniente en este momento. Se trata de juntarnos un par de días para conseguir tres propósitos bien simples:

  • Que nos conozcamos, que sepamos quiénes somos, que disminuya esa sensación de soledad, que compartamos nuestras experiencias.
  • Que reflexionemos sobre la oportunidad de nuestra tarea, sobre los problemas y las dificultades que nos encontramos, sobre los logros y los avances conseguidos, sobre las cuestiones pendientes.
  • Que vayamos estableciendo una mínima estructura de red que permita que nos comuniquemos entre nosotros, que nos apoyemos en momentos importantes o en acciones trascendentes, que demos vueltas a la idea de poder incidir en algo común sin que eso suponga una carga de trabajo a grupos de por sí muy activos.

A esta voluntad que ha surgido entre nosotros la hemos denominado Encuentro “Otra investigación es posible” y quiere ser una modesta contribución para un camino que busca alejarse del conformismo en el conocimiento. La idea es bien simple: nos reunimos una docena de grupos –somos conscientes de que hay más, probablemente muchos más, pero se trata de aprovechar las estructuras a las que podemos acceder y de empezar a elaborar esta iniciativa-, representado cada uno de ellos por tres o cuatro personas, en un lugar donde podamos abordar los propósitos indicados anteriormente. Hemos buscado un lugar que nos parece apropiado: las instalaciones del CENEAM (Centro Nacional de Educación Ambiental) en Valsaín, al pie de la Sierra de Guadarrama, en las proximidades de la ciudad de Segovia.