16 enero 2012

La función comprometida de la Universidad


El próximo día 20 de enero, viernes, Vicente Manzano, profesor de la Universidad de Sevilla y compañero de la red "Otra investigación es posible", defenderá en la Escuela de Magisterio de Segovia su tesis doctoral, titulada "La función comprometida de la universidad". No se trata de una tesis al uso y su defensa tampoco lo será. Está previsto que de 16 a 18 horas se lleve a cabo el acto académico y, a continuación, se entable un diálogo entre todas las personas asistentes sobre el tema de la tesis, en el que participará también el autor y los miembros del tribunal.
Creemos que el acto debe servir para que las personas interesadas en que la educación sea un elemento de transformación para el logro de una sociedad más justa, reflexionemos y debatamos sobre los caminos a los que se está llevando a la universidad, el papel que esta debe tener y las alternativas existentes ante el modelo dominante.
Sostiene Vicente que la universidad se está mostrando sumamente obediente frente a los recientes cambios normativos que orientan su actividad hacia la satisfacción de las necesidades del mercado. Para procurar este resultado ha sido necesario alimentar el modelo de la mano invisible y suministrar tranquilizantes de conciencia. Según el modelo de la mano invisible, la universidad genera progreso como resultado de las ambiciones o intereses de cada uno de los individuos que la componen o que ejercen algún tipo de influencia sobre ella, como ocurre con los miembros del profesorado —implicado en su estabilidad y prestigio—, o del estudiantado —buscando trabajo y posición social. Para conseguir la implementación de este modelo se requiere la combinación de tres mecanismos. Por un lado, una profunda parcelación del trabajo y de la responsabilidad que invisibiliza las consecuencias de las decisiones. Por otro, fuertes incentivos individuales no solo para obtener réditos de diverso tipo sino también para escapar de la creciente acusación de invalidez. Y, por último, saturación de las agendas. El resultado es una institución que no cuenta con una visión propia de rumbo o destino. Esta visión se define fuera de la universidad, a partir de los actuales esfuerzos normativos que orientan el trabajo universitario hacia la satisfacción de las necesidades de mercado.
Y estas son las cuestiones propuestas por Juan Sebastián Fernández Prados para comenzar el diálogo:
a) ¿Cuáles son las claves del modelo actual de universidad que ha venido de la mano del Espacio Europeo de Educación Superior? ¿Las claves aportadas del modelo empresarial y del mercado son suficientes y necesarias para entender el modelo propuesto con la reforma universitaria?
b) ¿Cuál debería ser el modelo de universidad para el siglo XXI? ¿La “universidad comprometida” propuesta como modelo responde verdaderamente a las expectativas de un modelo ideal o demandado socialmente?
c) ¿Qué pasos hay que dar para llegar a ese nuevo modelo de universidad? ¿Qué pasos habría que dar y cómo hacerlos para alcanzar un modelo de universidad comprometida?"